¿Cómo puedo hallar el Universo
Si ayer no estás, si no te encuentro?
Un agujero en la Eternidad
Hoyo negro del recuerdo...
Filas y filas de adamantinos
Roces de corazón. Chispas del ser mortecino
Alambradas mordaces, siluetas de desconocidos
Ladridos, ladridos sin ton ni son
Me ven de reojo a través del cerrojo
Estoy encerrado en una serie de prisiones
De contenedores conmutables
De transistores dañados.
¡Si tuviera uno que verse
para decir una palabra!
Qué fácil sería todo (!)
Pero a través de distancia exponencial-
-mente más larga, más inasible
Los signos escritos en sí
Ya me són extraños, incomprensibles
Una serie de curvas y líneas incoherentes
Como el trazado de un mapa
De aquella urbe convulsa, inmensa, absurda.
No se puede soportar el borde de la locura;
Mejor caer
Perderse deliberadamente en el laberinto...
Arrojaré la ilusión de la arquitectura
Al viento. A los huracanes
Para que la cremen con el resto de los cadáveres.
Y me adentraré, está vez sí
Entregado al temor, y la dicha, y el descubrimiento
Inmerso en la vorágine de tener sentidos
Y emociones, y pensamientos
Viviendo como los antiguos, antes de que se inventara la Historia
Cuando habían ruidosos espíritus del fuego, el rayo, la lluvia, la gloria
En vez de silencioso papel, piezas en ajedrez, y números muertos de calculadora.
